Documentar el subsuelo de un pueblo no se hace bajando a la primera cueva que aparece. Se hace en cinco fases, siempre en el mismo orden, y con un protocolo de seguridad que no se negocia. Aquí explicamos las dos cosas.
Las cinco fases
- Memoria oral. Es la primera fase y la más urgente. Antes que ningún instrumento, hay que preguntar. Quién tiene cueva, dónde estaba la boca que se cegó en los años setenta, qué se contaba de los túneles: todo eso está en la cabeza de personas de más de setenta años, y solo ahí. Usamos un cuestionario breve y siempre el mismo (quince preguntas como máximo), recorremos el pueblo (bar, hogar del jubilado, peñas, cofradías), grabamos en audio con consentimiento firmado y volcamos cada entrevista a una ficha el mismo día, con nombre del informante y fecha. Y nunca preguntamos «¿dónde hay cuevas?» sino «¿tu casa tiene cueva? ¿cómo era? ¿para qué se usaba?». La primera pregunta despierta recelo; la segunda, nostalgia.
- Ficha de catalogación. Una ficha normalizada, la misma para todas las cavidades. Recoge: identificación (código, nombre popular, dirección o paraje); localización (coordenadas de la boca, precisión de la medición y nivel de difusión autorizado); propiedad y permiso; descripción física (tipo, profundidad, longitud, número de estancias, técnica de excavación, litología); elementos (zarceras, escaleras, lagar, tinajas, nichos, marcas de herramienta, inscripciones); cronología; usos; estado de conservación; seguridad (riesgos detectados, medición de gases); documentación gráfica; toponimia y tradición; fuentes; y control (autor de la ficha, fecha, revisiones).
- Georreferenciación de superficie. Antes de entrar en ninguna cavidad se puede levantar muchísima información sin bajar. Las lumbreras y zarceras (respiraderos, rejillas, chimeneas de ventilación) son visibles desde la calle y delatan la existencia y la orientación de la galería. Es lo que permite reconstruir el subsuelo de Tomelloso o de Baltanás desde arriba. Basta un GPS de mano o un móvil con precisión suficiente, y a la ficha.
- Topografía y documentación 3D. Solo para las cavidades accesibles, con permiso escrito y con el protocolo de seguridad cumplido. La base es siempre la topografía espeleológica clásica (distanciómetro láser, brújula, clinómetro). Para las cavidades significativas, fotogrametría; como alternativa rápida y suficiente para divulgar, el LiDAR de un iPhone o iPad Pro. El escáner láser 3D y el georradar, que sirve para detectar cavidades ocultas bajo calles o edificios, solo mediante convenio con una universidad. Una nota de realidad: la fotogrametría en cuevas es difícil, por las superficies húmedas, las texturas repetitivas y la luz irregular. Conviene empezar por una cavidad seca, amplia y bien iluminable, no por la más espectacular.
- Publicación. En abierto, en esta web, siguiendo el modelo de dos niveles: un mapa público sin direcciones exactas y una capa técnica restringida. Se explica en Mapa público de cuevas.
El primer año del proyecto se dedica casi entero a las fases 1 y 2: hablar con la gente y tomar nota bien. Nada de cámaras ni topografía hasta tener el mapa mental completo.
Seguridad
Ninguna entrada a una cavidad sin todos estos puntos cumplidos. Ninguna.
- Permiso escrito del propietario, con fecha y alcance.
- Mínimo tres personas. Nunca dos, y jamás una.
- Una persona en el exterior, con teléfono, que sabe cuántos han entrado y a qué hora deben salir.
- Detector de gases (oxígeno, dióxido de carbono, sulfuro de hidrógeno) o, como mínimo, prueba de llama y ventilación previa prolongada. Las bodegas en fermentación acumulan dióxido de carbono, que es inodoro, más pesado que el aire y mata sin aviso. Es la causa de muerte más frecuente en las bodegas tradicionales españolas.
- Casco, dos fuentes de luz por persona y calzado adecuado.
- Inspección visual previa de la estabilidad de la bóveda y de las paredes. Ante cualquier fisura reciente, desprendimiento fresco o humedad activa: no se entra.
- Seguro de accidentes de los participantes en vigor.
- Comunicación previa a la asociación: cada salida queda anotada en un registro.
- Prohibición absoluta de tocar, mover o llevarse nada.
Para el apoyo técnico contamos con tres interlocutores: la Federación Castellano-Manchega de Espeleología y Cañones, para el apoyo espeleológico y los permisos; Protección Civil municipal; y el Servicio de Patrimonio de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, antes de cualquier intervención sobre una cavidad de interés.
Y un aviso para quien lea esto sin ser de la asociación: no entres en ninguna cavidad sin permiso del propietario y sin este protocolo. Una bodega cerrada puede tener el aire sin oxígeno y no lo notarás hasta que sea tarde.
Si quieres participar en el trabajo de campo, empieza por la fase 1: en Voluntariado explicamos cómo. Si tienes cueva, cuéntanoslo.
Texto en revisión. Esta página se ha redactado a partir del libro blanco de la asociación y está pendiente de validación por la junta. Si detectas un error, escríbenos.
